Apasionado de Nacional y su profesión, entrevistamos al profe Nico Maidana; joven pero con mucho recorrido y ansias de continuar su crecimiento.

La inactividad que vive el mundo nos ha brindado la oportunidad de conocer un poco más aquellas actividades que también hacen a nuestro Nacional, aunque a veces las luces del espectáculo no le lleguen en forma directa. Un ejemplo claro de esto es el trabajo de los entrenadores físicos, que cada día tiene más tareas dentro de un equipo de deportistas de elite.

En esta ocasión entrevistamos al profesor Nicolás Maidana (31), quien llegó a Nacional a través de Alejandro Lembo para una tarea específica, pero no ha dejado de aprender y de crecer en una profesión que lo apasiona.

¿Cómo te hiciste hincha de Nacional?

Mi padre es hincha ferviente de Nacional. Ya desde chico nos inculcó el amor por el club. Además, por el lado materno, se da que mi bisabuelo es uno de los socios fundadores del Decano. Era imposible que no saliera hincha. En casa se respira ese sentimiento y te lo hacían sentir. Está incorporado desde que nací, viene desde que era chiquito.

¿Cómo fue tu comienzo en el fútbol?

Hace doce años que estoy trabajando en la preparación física. Soy un afortunado al poder trabajar en lo que me apasiona. Trabajé muchos años en la Liga Universitaria, luego tuve la suerte de trabajar en Boston River. También trabajé durante seis años en Biguá, en el área de preparación física y el primer equipo de basquetbol, y luego surgió una oportunidad en Defensor. Estuve dos años trabajando con Nacho (Ignacio) Risso en formativas y fue una experiencia muy linda.

Tengo un recuerdo muy lindo tanto de Biguá como de Defensor. Biguá me formó como preparador físico y a Defensor de chico iba al club, y cuando empecé a estudiar me abrió las puertas y tuve mi primer trabajo, era vestuarista. Le estoy siempre muy agradecido a ambos clubes.

¿Cómo se da tu llegada a Nacional?

A fines de 2017 Nacional estaba buscando un preparador físico que se encargara del control de carga del equipo mediante los GPS. Me contactó Alejandro Lembo, nos juntamos, le presenté mis ideas y en 2018 arranqué a trabajar. Luego, con el paso del tiempo, los roles fueron cambiando, evolucionando. Desde el año pasado y dentro del proyecto de profesionalización estoy con otras tareas como el entrenamiento de fuerza.

En nota con el profe Félix Martínez, nos mencionó que cuando llegó al club, ya se manejaba la tecnología GPS y que estaba trabajando muy bien. Esos datos, ¿para qué se utilizan?

El GPS es una herramienta que cada vez se utiliza más. La función que tiene es que permite cuantificar los esfuerzos. En los últimos diez o doce años hubo una variación en las metodologías de entrenamiento, basándolo en el juego. Antes el entrenamiento era más físico. Eran “tantas pasadas de tantos metros”. Ahora, con esta modificación, lo que nos permite cuantificar la intensidad es el GPS.

Nacional ha sido pionero en este sentido, en invertir fuertemente en las ciencias del deporte, y nos está dando mucho rédito. Es una herramienta que sirve mucho. De todas formas hay que tener claro que no nos podemos aferrar solo a esos números. Es imposible dejar de lado la parte humana. A veces en el diálogo con el jugador tenemos mucha información y valiosa. El trabajo es buscar el equilibrio entre lo científico y lo humano.

Además, lo emocional en el fútbol termina siendo determinante.

Para mí es lo más importante. Te diría que en mi labor tengo siempre en cuenta el lado científico, pero considero como un valor la relación interpersonal. Porque podés tener todo, una infraestructura de primer mundo, pero al final de cuentas, uno de los factores más determinantes es la llegada y el convencimiento hacia el jugador. Trabajamos con seres humanos, no con robots.

Basta simplemente con ver cómo ha mutado el comportamiento de los entrenadores, el lenguaje corporal, el acercamiento con el jugador. El liderazgo de antes era más desde la autoridad y la distancia, hoy en día los entrenadores top muestran más llegada, son más empáticos. Eso te marca la diferencia.

Desde hace un tiempo vengo dando una charla cuyo nombre es “Subir un escalón más”, donde hablo de la pirámide de alto rendimiento. La realidad es que, para llegar a ese alto rendimiento, no solo nos podemos quedar con la infraestructura, no solo nos podemos quedar con el nivel de jugadores que tengas. En cualquier estructura, los procesos arrancan por la parte logística, organizativa, filosófica, de creencias, normas de convivencia y valores humanos. Si lográs generar eso, empezás con el camino allanado.

¿Sentís que se están cumpliendo tus objetivos en el club?

Sí, mi mayor objetivo es ayudar al club. Que siga creciendo, que se siga profesionalizando. Por suerte cuento con apoyo y siempre el pensamiento es alcanzar lo mejor para el rendimiento actual.

¿Dónde te imaginas dentro de diez años?

En principio quiero seguir creciendo y quiero continuar mi formación pensando en el bien de Nacional. Si pienso más allá, posiblemente para reafirmar la formación académica es necesario salir. Ya tuve una experiencia en el exterior; sería volver a salir. La verdad no me imagino dentro de diez años, prefiero disfrutar el día a día. Lo que tengo claro es que el camino es el de la mejora continua. Siempre dentro de la base de mantener el fuego interno y la pasión.

Pasando a la situación actual de confinamiento, ¿cómo altera tu trabajo?

Dentro de todo lo malo, en lo sanitario, económico, etc., algo bueno que nos ha dado es el tiempo, es algo que no podemos comprar y que muchas veces nos falta. Estoy dedicando ese tiempo a leer, a escribir, a aprender inglés que es una deuda personal y por sobre todas las cosas, para estar en casa. Yo pienso que la vida es un ecualizador donde tenés que bajar una perilla y subir otra. La realidad es que por ser un apasionado del trabajo, a veces descuido un poco la casa. Entonces aprovecho para estar en casa, pasar tiempo con mi pareja, cocinar, limpiar, tareas del hogar.

También estás vinculado al básquetbol de Nacional. ¿Cuál es tu tarea allí?

Sí, en el año 2018 nos contactaron autoridades del básquetbol y la idea era dar un salto de calidad en el trabajo de formativas. Junto a Rodrigo Durante, también preparador físico y gran hincha de Nacional, comenzamos un proyecto que modificaba bastante el concepto que tenían de entrenamiento.

Dentro de los objetivos estaba poder tener un espacio físico para desarrollar el entrenamiento de la fuerza con los deportistas. Se sumó también Nicolás Moreno, otro profesor que está en la diaria con los muchachos. Hoy en día te diría que estoy como consultor, el trabajo lo están llevando adelante Rodrigo y Nicolás. Hemos conseguido buenos resultados y las formativas están trabajando bien.

Estás trabajando también en la construcción del gimnasio nuevo en Los Céspedes, ¿cómo es eso?

Lo que está planificado es un gimnasio top desde los espacios, los equipamientos. Hay un equipo de mucha gente trabajando en esto que me invitó a aportar -desde mi posición como preparador físico- y estoy convencido que cuando se termine, va a ser un diferencial.

¿Cómo se está trabajando en esta situación de pandemia?

Estamos utilizando la plataforma Zoom con Félix Martínez, Julio Moreno y Juan Manuel Alzamendi, que se incorporó al equipo. Al principio fue raro, pero sinceramente ha sido productivo y nos sirve no solo para el trabajo específico, sino que también ayuda en lo afectivo. Lo que nos falta, que es el intercambio, charlar; de alguna forma lo estamos logrando.

Hoy en día entrenamos todos juntos por la plataforma, a la espera de como siga todo. Lo mejor es cuidarnos; hay un tema social que va más allá del fútbol.

¿Cómo ves la respuesta de los jugadores?

Muy bien. Se aplican mucho al trabajo y responden bien. Además estamos en un momento donde todos nos extrañamos. Extrañamos el día a día. La plataforma nos acerca. Hay momentos para las bromas y momentos para el “palo”. Pero está bueno, y a nosotros como profesionales nos sirve y nos exige.

Sos muy motivador en los entrenamientos y dicen que gritás bastante, ¿es verdad que te retaron en el edificio y tuviste que negociar?

Bueno, soy muy efusivo y pasional. A veces se me va un poco. Entonces, en un grupo de WhatsApp con los vecinos me reclaman que están estudiando y eso. El otro día les tuve que explicar que es parte del trabajo, y como entendía la situación, les ofrecí unos entrenamientos a los vecinos del edificio. Es más, ahora en un ratito tengo entrenamiento con ellos, y bueno, también es forma de hacer lo que me gusta. Como dijo un amigo: “Te tiraron unas piedras al castillo y construiste uno nuevo”.

Desde que estás en Nacional, ¿a qué jugador le viste más condiciones atléticas?

Matías Viña.

Llegó a Nacional Esteban Gesto, profesional más que destacado en tu materia. ¿Qué opinión te merece?

Cuando llegó Gesto al club estábamos en Lima y luego vino todo esto. No nos hemos podido cruzar. Es algo importante. Siendo tan joven, tener la posibilidad de aprender de alguien con esa carrera es muy lindo. Tiene un palmarés impresionante y te hace valorar aún más el lugar donde estas. Te estás rodeando de profesionales de alto calibre. Estoy ansioso por poder sentarme y poder hacer muchas preguntas. Puedo ser bastante intenso en eso.

¿Cómo es trabajar con Julio Moreno y todos sus años en el club?

Es un tipo que siempre se portó bien. Le estoy muy agradecido. Cuando llegué y siendo muy joven, él era la persona experiente que me guió y ayudó. Un fenómeno.

Link de la entrevista:

http://www.decano.com/entrevistas/8232/uno-de-los-factores-mas-determinantes-es-la-llegada-con-el-jugador

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